Consejos para comprar por Internet (1/05/2009)
Las cifras estadísticas del comercio electrónico no dejan lugar a dudas: en países como Reino Unido, Francia y Alemania, el 50% de los internautas reconocen haber comprado por Internet.
España e Italia andan más rezagados pero, en general, el porcentaje de consumidores de la UE que utilizaron el comercio entre el 2006-2008 alcanzó el 33%.
¿Qué es el comercio electrónico?
El comercio electrónico se refiere a cualquier forma de transacción comercial en la que las partes interactúan electrónicamente.
Ésta amplia definición abarca todos los aspectos mercantiles implicados en la venta, que no son exclusivamente el pago con tarjeta de crédito, como puede ser el intercambio de información o el uso del correo electrónico, por ejemplo.
Si embargo, también se entiende como “página web con comercio electrónico” a aquellos portales con listado de productos y pasarela de pagos.
Sería algo así como la diferencia entre e-business y e-commerce, negocios por Internet vs. compra-venta a través de la web.
Si bien el comercio electrónico más extendido es el que se conoce como B2B (Business to Business) o entre empresas, también han aparecido plataformas muy prácticas para intercomunicar a particulares con fines comerciales, lo que se conoce como C2C (Consumer to Consumer), en donde las personas mercadean entre sí, satisfaciendo las propias demandas que ellos generan. El ejemplo más conocido es el portal de subastas en línea www.ebay.com
La Red también ha permitido romper algunas normas tradicionales en la cadena cliente - precio/producto y proveedor, extendiendo múltiples formas de negociación , entre ellas el regateo, trueque o licitaciones, por citar algunos. (Un ejemplo característico podría ser el de www.acambiode.com, portal de intercambios entre profesionales.
Ventajas de comprar por Internet: el usuario al poder
Además de las consabidas ventajas de la compra por Internet como son la comodidad y accesibilidad, hay otras incluso de mayor interés para los usuarios de este medio. Una de las más importantes es, sin duda, el precio.
Después de todos los potenciales beneficios que se auguraban para las empresas de la burbuja de las puntocom, resulta que finalmente el mayor y principal beneficiado de esta innovación tecnológica ha sido el usuario final.
El potencial cliente dispone de mil y un posibilidades de informarse desde múltiples fuentes y comparar precios, lo que hace que la ofertas disponibles en Internet tengan precios muy competitivos, debido fundamentalmente a la amplia oferta existente, la reducción de costes infraestructurales y humanos, la reducción de la cadena de intermediarios y la filtración de mercados.
Si acaso, el principal “obstáculo” para los usuarios de Internet puede ser la falta de tiempo o la complejidad de tomar la decisión adecuada ante tan abrumadora oferta. Pero para resolver este asunto ya se ha avanzado mucho. Existen servicios de búsquedas especializados en recolectar información de un determinado tipo existente en La Red, como precios de productos o servicios.
El eslogan de Vuelosbaratos.es lo dice todo: “Busca vuelos baratos en más de cien webs de viajes con un sólo clic”.
Otro ejemplo podría ser el centro comercial online: 2ndeal.com
Por vender, se vende hasta pescado fresco. “De la barca a su casa” es la propuesta de Pescarapita.es para evitar terceros distribuidores.
Otro ejemplo curioso es Privalia, que organiza para sus socios ventas de diferentes productos con descuento, facilitando la compra-venta de stock sobrante directamente de los fabricantes o distribuidores en España.
¿Es seguro comprar por Internet?
La respuesta es Sí. Los avanzados sistemas de seguridad ofrecidos por Internet pueden asegurar el éxito de las transacciones económicas que se lleven a cabo. Principalmente porque se utilizan los mismos procesos de seguridad que usan también los bancos.
¿Cómo funciona?
Detrás de una tienda virtual hay un banco que facilita su herramienta para validar las órdenes de pago.
Cuando el usuario decide pagar el artículo seleccionado se accede a un servidor seguro de la entidad financiera encargada de los flujos de dinero.
Esta información que viaja desde nuestro navegador al servidor web se codifica para que los datos no puedan ser adquiridos malintencionadamente durante la transacción.
Algunos consejos para comprar tranquilo/a
Que la tecnología sea segura no impide que puedan surgir hurtos o engaños de todo tipo al igual que en el mundo físico.
Lo más básico es proteger nuestras claves de operaciones. Si las guardamos en el ordenador o escritas en cualquier lado es igual que llevar la tarjeta con la clave apuntada en ella, corremos el riesgo de extraviarla o que nos la roben.
Como no podría ser de otro modo, los timos y la picaresca también existen en la Red. Debemos desconfiar de ofertas no solicitadas y, muy especialmente, de cualquier requerimiento de datos personales que se nos pidan por correo electrónico (phishing). Muy especialmente si no conocemos bien el medio. Basta con decir que, en caso de dudas, consultar primero siempre.
Fíjate en que, a la hora de realizar el pago, la dirección de la página tenga en el protocolo una letra s (https o shttp) y que en la parte inferior derecha aparezca el icono de un candado o de una llave, lo que significa que la información viaja a través de servidores certificados que garantizan la compra.
Y utiliza el sentido común.
Si detectas cualquier característica en la página que no te transmita la confianza suficiente para comprar, sencillamente no lo hagas.
Personalmente, webs que no funcionan correctamente o confusas a la hora de usar me hacen preguntarme si la empresa será igual de seria a la hora de cumplir su plazo de envío o darme un adecuado servicio postventa si surge algún problema con el pedido.
Los negocios on-line son los principales interesados en vender. Es por ello que, cada vez más, son ELLOS los que asumen el riesgo y soportan el peso tener que confiar en sus clientes. Lo hacen con condiciones de pago muy flexibles; contra reembolso e incluso después de que probemos la mercancía.
Desconfía también si se oculta información de la dirección física del establecimiento o no es posible contactar telefónicamente con atención al cliente para contestar nuestras dudas. En mi opinión, si no quieres que te “moleste” con mis llamadas, yo tampoco quiero ser tu cliente.
Formas de pago en Internet
Actualmente existe una amplia variedad de mecanismos de pago electrónico, cada cual más o menos pertinente conforme al tipo de venta e importe; tarjetas de crédito y débito (Visa el más extendido), transferencia, domiciliación, contra reembolso, tarjetas prepago y vía móvil muy práctico para pagos pequeños.
También se han creado otros medios de pago específicos para Internet, como PayPal, que resulta especialmente adecuado ya que presenta cualidades muy prácticas para el mercadeo en La Red como: el único dato que facilitas en tus transacciones es tu dirección de correo electrónico, no tiene comisiones (para el que paga), y la conversión automática de divisas en pagos internacionales.
¿Qué pasa si surgen problemas?
Lo primero que hay que hacer es ponerse en contacto con los organismos que hacen de intermediarios.
Si has pagado con Visa deberemos notificárselo a ellos y hacer la reclamación correspondiente.
En el caso de PayPal, ellos cubren artículos comprados y no entregados, excluyendo artículos intangibles y, curiosamente, pagos asociados a la compra de viajes con líneas aéreas, que deberemos discutir directamente con esta última.
El siguiente paso sería acudir a la Junta Arbitral de Consumo más cercana y que allí nos asesoraran.
Recordar también que existen organismos como Confianza on-line, con un Sistema de Regulación propio para garantizar la seguridad en las compras y reclamaciones de los clientes con aquellas empresas adheridas al mismo. De forma que resulta un instrumento de resolución de controversias rápido y eficaz tanto para las empresas como para sus consumidores.
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